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| Luis Agüero Wagner |
Luis Agüero Wagner
La concentración del poderío mediático en
Paraguay hace que sean desconocidos capítulos fundamentales en la historia
reciente de la región
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| Videla y Pinochet |
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| Videla y Stroessner |
Al
conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC
color publicaba un recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy
Carter por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al
proceso argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy
fácil pontificar lejos del problema.
El
director de ABC, admirador y defensor de Pinochet y Videla, tenía otras
historias que ha logrado silenciar hasta el día de hoy, entre ellas sus
vinculaciones de negocios con Massera.
El
26 de abril de 1977 el empresario argentino Fernando Branca llegó como de
costumbre al departamento que compartía con su cónyuge cuando al intentar
entrar se llevó una sorpresa. Un oficial naval le impedía entrar en su propia
casa. Nada más y nada menos que el temible Almirante Massera, alias el Negro,
estaba revolcándose con su esposa Marta Rodríguez McCormack (que a la vez era
amante del jefe naval) y había dado órdenes de no ser molestado, y mucho menos
por el marido de su acompañante.
Dos
días después, el 28 de abril de 1977, como para resarcir su descortesía,
Massera invitó a Branca a navegar por el río de la Plata en su lujoso yate,
travesía durante la cual el empresario se ausentaría para siempre. Tres meses
más tarde, la madre del empresario Isolina Margarita Maltaneri de Branca,
presentó un recurso de hábeas corpus a favor de su hijo desaparecido, pero para
entonces los pundonorosos soldados que enviaron a sus reclutas sin abrigos ni
pertrechos a enfrentar a la
Royal Navy en las islas Malvinas ya estaban subastando las
propiedades del ausente.
Aunque
cueste creerlo, los miembros del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada argentina llegaron a
montar una inmobiliaria para la refacción y venta de los inmuebles de los
desaparecidos.
Un
epílogo parecido tuvo la historia del capitán José Antonio Valiente, primer
marido de Graciela Pappalardo y cuñado de Teófilo Conrado Pappalardo, quien
fuera jefe de Ceremonial del Estado durante la dictadura de Alfredo Stroessner
en Paraguay y reconocido operativo del Plan Cóndor, como proveedor de
pasaportes a los asesinos de Orlando Letelier.
José
Antonio Valiente, dueño del desaparecido bar 'Felsina', fue ultimado en
nebulosas circunstancias en Buenos Aires, Argentina, poco después del Golpe
Militar con el que Videla y Massera derrocaron a Isabel Perón en marzo de 1976.
Según documentos obrantes en el Archivo del Terror (Microfilm 00028F0474), el
presunto asesino habría sido Juan Carlos Cabañas, ex secretario del Dr Edgar L.
Ynsfrán, temible ministro del Interior del dictador Stroessner, en el período
de mayor auge de la sangrienta represión.
José
Antonio Valiente tuvo una hija de nombre María Adelaida, a quien se le cambió
el apellido con el mismo modus operandi de la represión del Proceso de
Reorganización Nacional.
El
crimen de José Antonio Valiente nunca fue aclarado, las autoridades argentinas
en ese momento estaban muy ocupadas perpetrando un genocidio contra su propio
pueblo para investigar el asesinato de un paraguayo en la capital federal. Así
el empresario gastronómico desapareció sin dejar rastros y sin que su nombre
figure siquiera entre los miles de desaparecidos en la Argentina entre 1976-83.
El
matrimonio de Graciela Pappalardo con José Antonio Valiente fue anulado por el
Juez Angel Roberto Seifart, quien luego sería vice-presidente del Paraguay, así
que Graciela Pappalardo no tuvo inconvenientes para contraer nupcias con el
empresario periodístico Aldo Alberto Zucolillo Moscarda, director y propietario
del diario ABC color y hoy entusiasta impulsor de la candidatura del obispo
Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay.
Pero
las coincidencias entre el tenebroso 'proceso' argentino y sus impunes amigos
paraguayos van más allá del paralelismo entre estos hechos, dado que el
propietario del medio más influyente de la capital paraguaya se destacó también
por su intransigente defensa de las dictaduras de Stroessner, Pinochet y
Videla, entre otros subproductos de la política exterior norteamericana. En la
página 302 del libro "Es mi informe" del Dr. Alfredo Boccia Paz,
Myrian González y Rosa Palau se lee que el gran luchador por la libertad de
expresión Aldo Zucolillo, entre otros importantes empresarios, aportó un millón
de guaraníes de entonces para el relacionamiento internacional y las
actividades anticomunistas de "La Técnica", de acuerdo a documentos
encontrados en los Archivos del Terror, clasificados en la Carpeta DNAT, marzo
de 1979.
Aunque
consuetudinariamente ABC y Zucolillo pretenden pasar por nacionalistas, el
nacionalismo no condice con la prosapia de Aldo Zucolillo, hijo de don Antonio
Zucolillo Abbondante, quien vendiendo "abondante" azúcar a los
bolivianos en plena guerra del Chaco(2) no pudo haberle explicado a su vástago
gran cosa sobre la rentabilidad del patriotismo. Sí concuerda, en
contrapartida, con el hábito del dueño de ABC de intentar borrar su pasado
vergonzante con itinerarios de ida y vuelta, y mentir con insistencia
goebbeliana. En este empeño, hasta fue capaz de contratar a Christian Zimmerman
para predicar desde ABC la receta del mago Martínez de Hoz, de cuya efectividad
estaba a punto de convencernos cuando salieron a la luz sus aventuras de
Bancopar y otras financieras.
Es
bien sabido que los periodistas al servicio de Aldo Zucolillo y Antonio J.
Vierci, dueños de los diarios ABC color y Ultima Hora respectivamente, son
humillados por la mafia recibiendo como sueldo bonos de supermercardos o
deteriorados automóviles usados e introducidos ilegalmente al país,
provenientes del puerto chileno de Iquique, actitud rastrera que dice todo de
la autonomía de pensamiento, dignidad y credibilidad de los escribientes en
cuestión.
Como
obediente lacayo del imperio, Zucolillo se aggiornó a los dictados del imperio
cuando la guerra fría tocaba a su fin, y se convirtió a los ideales
democráticos, convencido por las fuertes sumas recibidas de la NED, institución alternativa a
la CIA creada
para el intervencionismo imperialista.
El
13 de marzo de 1989 el ex agente de la
CIA y colaborador de John Maisto en la captura y asesinato
del Che Guevara en Bolivia, luego empleado de Andrés Rodríguez, el embajador
Timothy Towell, escribió una carta donde explicaba el objetivo de la visita del
presidente de la NED Carl
Gershman al Paraguay. Ese mismo año se derrumbaba el imperio soviético y con él
la propaganda con que Stroessner justificaba sus abusos, mientras en Nicaragua
se imponía Violeta Chamorro en las elecciones. En los comicios nicaragüenses
habían sido decisivos, para lograr la derrota electoral sandinista, los mil
millones de dólares invertidos por un organismo creado pocos años atrás como
alternativa a la CIA
para promover "golpes suaves" con el argumento de la chequera
imperialista: National Endowment for
Democracy.
Considerando
inminente el fin de Stroessner, el imperio norteamericano se movilizó para
impedir que sus adversarios tomen las riendas a su caída, para lo cual se
apresuró a ganar para la causa del continuísmo de la dominación imperialista a
los disidentes con una muy buena remuneración. Entre estos disidentes a sueldo
se contaron dos personajes que controlan en Paraguay un alto porcentaje de lo
que se puede decir: Aldo Zucolillo y Humberto Rubín, quienes venían buscando
con ansiedad un acercamiento con el imperio, logrando recibir invitaciones del
ex director de la CIA
y entonces Vice-Presidente George Bush (padre) en noviembre de 1986. Estos
fructíferos vínculos se tradujeron en fuertes sumas en dólares que empezaron a
fluir hacia Asunción, donde operaba para la CIA desde 1979 el nicaragüense-norteamericano
Agustín Torres Lazo, en una oficina de inteligencia que se ocultaba bajo la
falsa fachada de "Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo
Libre" en la
Calle Montevideo nº 822.
No
está demás rebobinar otras historias, para que la memoria no flaquee puedan
repartirse equitativamente las culpas.
Al
conocerse a principios de marzo en Asunción la próxima visita de Videla, ABC
color publicaba un recordado editorial donde criticaba al presidente Jimmy Carter
por su énfasis en la promoción de los Derechos Humanos y defendía al proceso
argentino sentenciando que al presidente norteamericano le era muy fácil
pontificar lejos del problema. Por las mismas fechas eran apresados en Asunción
Alejandro José Logoluso y Marta Landi, entregados a los sicarios de Videla por
las fuerzas represivas paraguayas. Los grupos de tareas del jefe de la policía
política Pastor Coronel tampoco se apiadarían de José Nell, paralítico desde
que recibió una bala en los disturbios desatados en Ezeiza por el retorno de
Perón.
Quedaron
como mudos testigos de estos traspasos una ficha policial de la Dirección de Registro de
Extranjeros paraguayos de la desaparecida argentina Dora Marta Landi Gil, que
está fechada en Asunción en marzo de 1977; una tarjeta del Ministerio de Salud
Pública y Bienestar Social de Marta Landi, que está registrada en Asunción el
10 de marzo de 1997; y un informe de la policía de Asunción, donde se notifica
que Marta Landi (argentina), Alejandro José Logolusso (argentino), José Nell
(argentino) y otros han sido expulsados del país. Este informe policial está
fechado el 16 de mayo de 1977. Entre los documentos, también destacan un
registro de vuelo en el que se acredita que, el 16 de mayo de 1977, el capitán
de corbeta José Abdalá, (alias Turco) trasladó a Landi Gil y a su compañero,
Alejandro José Logolusso, de Asunción a Buenos Aires.
Luego
de las debidas medidas profilácticas y barridas de subversivos, el 20 de abril
de 1977, era recibido por Stroessner con los honores correspondientes, el
Teniente General Jorge Rafael Videla, quien llegaba al Paraguay acompañado de
su esposa Alicia Raquel Hartidge. A la noche se llevó a cabo una recepción de
gala en el Palacio de Gobierno de Asunción, donde no faltaron los pundonorosos
y austeros luchadores por la libertad de expresión, que aún no habían sido
seleccionados por la embajada norteamericana como propagandistas de la
democracia tutelada.
Desafortunadamente,
el almirante Massera se contaba esa noche entre los invitados del tiranosaurio
Stroessner, dado que para esa misma semana había hecho otros compromisos y
debía emprender un distendido paseo en yate por el Plata. LAW
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